Fanatismo y Mitomanía
Tanto el fanatismo como la
mitomanía son dos yoes que es urgente eliminar de
nuestra psicología para poder avanzar en el Trabajo
Objetivo.
El Fanatismo
El fanático es la persona que manifiesta demasiado celo
por una creencia. El fanatismo es una enfermedad de la
mente. Es creer que siendo creyente de algo ya se está a
salvo.
Cuando se recibe el Conocimiento y se sabe lo que se
tiene que hacer se abren dos caminos: el camino
del creyente y el camino del práctico.
El creyente cree que con saber es suficiente, y desde
ese día se dedica a aparentar que él es un santo. Ahí
está ya el fanático, que no nos dejará progresar para
nada. Todos tenemos en nuestro interior algo que se
llama el falso sentimiento del yo. Nos hará creer
que vamos muy bien y no nos dejará progresar.
Ante todo este conocimiento es revolucionario y
solamente puede lograrse mediante las obras. En este
camino solo se avanza por las obras. Si no hay muerte
psicológica no hay liberación de la Conciencia; si no se
nace sexualmente no habrá Cuerpos Existenciales; si no
se sacrifica por la humanidad no hay Amor ni avance; si
no se practica no se comprueba.
El práctico lo comprende y comienza a mostrar sus obras.
Esto molesta totalmente a los fanáticos que, movidos por
los defectos de la pereza y la envidia,
esperan auto-realizarse sin trabajar.
El fanatismo lo que hace es enterrarnos, hacernos
inútiles, fuerzas mediocres, seres inservibles.
Lo que se quiere es que cada uno se revolucione, avance
como un verdadero soldado en el campo de batalla, sin
fanatismos unidos, para ver verdaderos resultados,
hechos a través de cada uno de nosotros.
Los fanáticos se acomodan como instructores y directivos
dentro de los grupos, atrapan a las personas que llegan
en busca de la liberación para meterlos en el camino del
fanático y, si éstas se rebelan, buscan la forma de
sacarlos de los grupos.
Este Yo no nos deja ver que tenemos todos los elementos
subjetivos vivos, que no los hemos eliminado, que la
práctica es la que hace al maestro, que no hemos creado
los Cuerpos Existenciales del Ser, que para despertar y
subir el Kundalini debemos dejar de ser traidores
disfrazados de mansas ovejas. Que la obra está por
hacerse y que el peor error es creerse y sentirse bueno.
Reflexionemos un poco sobre estos detalles de los
fanáticos:
• No se
conoce el primer fanático que se haya superado. Esto
es porque no les gusta la práctica.
• No le gusta comprobar.
• Piensa que el Esoterismo es soplar y hacer
botellas.
• Son seguidores de personas.
• Siempre quieren tener un maestro.
• No se siguen a sí mismos, son imitadores.
• Vive con las experiencias de los demás.
• Afirma cosas que no le constan, que otros le
contaron.
• Hablan de las experiencias de los demás sin
comprenderlas.
• No le gustan las personas que quieren mostrar
obras.
• Aparecen siempre criticando a sus compañeros.
• El fanático comienza a atacar al práctico para
restarle su fuerza.
• Son elementos retardatarios dentro de los grupos,
originan en ellos la entropía.
• Es el peor enemigo de una organización.
• Busca dentro de los grupos ponerse en posiciones
donde parezca que trabaja.
• Es imitador y le gusta aparentar que trabaja.
• Enseña a practicar y no practica.
• Habla de morir y no muere.
• Habla de nacer y no nace.
• Pudiendo sacrificarse más por la humanidad no lo
hace; se conforma con lo poco.
• Cree que con lo que sabe está a salvo.
• Creen que por haber llegado al conocimiento ya
están salvados.
• Siempre creen que van muy bien.
• Creen que van mejor que todos los demás.
• Se consideran los que más saben porque tienen
tantos años en el conocimiento.
• Siguen al pie de la letra los libros, leen mucho.
• Están documentados con pelos y señales. Son muy
intelectuales.
• Quieren demostrar que saben mucho.
• Terminan siempre torciendo el conocimiento y su
objetivo de servir a la humanidad.
• Miran a los demás como condenados porque no
aceptan el conocimiento.
• Quiere volver el conocimiento un fanatismo.
• Quiere volver el conocimiento una religión.
• Son aficionados a los rituales.
• Un fanático es víctima del abismo porque ni hace
ni deja hacer. Y cuando alguien se lanza a trabajar,
a hacer algo, son los primeros en caerle y
señalarlo. Porque ellos no hacen nada ni quieren que
otro haga.
• No sirven ni para bueno ni para malo.
• Desperdician su tiempo miserablemente en tertulias
y cafeterías.
• Repiten siempre lo mismo.
• Siempre están dispuestos a iniciar una
controversia, son cismáticos, les gusta discutir y
debatir.
• Afirman que hay que entrar a los templos con el
pie derecho porque el izquierdo es negativo.
Negativo es lo que tienen dentro de sí.
• Afirman que las mujeres no pueden dirigir cadenas
de fuerza porque son pasivas.
• Se las dan de profetas y afirman cosas que no
comprobaron.
• Viven hablando de tragedias y cataclismos.
• Son mete miedos.
• Tienen el yo apocalíptico.
• Siempre caen señalando a otros fanáticos porque
ven el defecto a través del espejo.
• No escuchan sugerencias, son orgullosos.
• Son como la mala hierba, se encuentran por todas
partes.
Es
importante profundiza y sacar conclusiones de todo esto
y auto-observarnos para no dejar actuar al Yo fanático.
La Mitomanía
La mitomanía es una tendencia muy marcada entre gentes
afiliadas a diversas escuelas de tipo metafísico.
Sujetos aparentemente muy sencillos, de la noche a la
mañana, después de unas cuantas alucinaciones, se
convierten en mitómanos.
Incuestionablemente, tales personas de psiquis subjetiva
casi siempre logran sorprender a muchos incautos, que de
hecho se vuelven sus seguidores.
El mitómano es como un paredón sin cimientos, basta un
leve empujón para convertirle en menudo sedimento.
El mitómano cree que esto del ocultismo es algo así como
soplar y hacer botellas, y de un momento a otro se
declara Mahatma, Maestro Resurrecto, Hierofante, etc.
El mitómano tiene por lo común señuelos imposibles,
sufre invariablemente de eso que se llama delirio
de grandeza.
Esa clase de personajes suele presentarse como
reencarnaciones de Maestros o héroes fabulosos,
legendarios y ficticios.
Empero, es claro que estamos haciendo énfasis sobre algo
que merece ser explicado. Centros egóicos de la
subconciencia animalesca, que en las relaciones de
intercambio siguen a determinados grupos mentales,
pueden provocar mediante asociaciones y reflejos
fantásticos algo así como espíritus, que casi
invariablemente son formas ilusorias, personificaciones
del yo pluralizado.
No es pues extraño que cualquier agregado psíquico asuma
forma jesucristiana para dictar falsos oráculos.
Cualquiera de esas entidades, que en su conjunto
constituyen eso que se llama el Ego, puede si así lo
quiere tomar forma de Mahatma o Gurú. Entonces el
soñador, al volver al estado de vigilia, dirá de sí
mismo: “estoy auto-realizado, soy un Maestro”.
Débese observar al respecto que de todos modos en el
subconsciente de toda persona se halla latente la
tendencia a la toma de partido, a la personificación.
Este es, pues, el clásico motivo por el cual muchos
Gurujis asiáticos antes de iniciar a sus discípulos en
el magismo trascendental les previenen contra todas las
formas posibles de auto-engaño.
No es posible despertar Conciencia, objetivarla
totalmente, sin haber previamente eliminado los
elementos subjetivos de las percepciones. Tales
elementos infrahumanos están formados por toda esa
multiplicidad de yoes pendencieros y gritones que en su
conjunto constituyen el Ego, el Mí Mismo.
La esencia, embotellada entre todas esas entidades
subjetivas e incoherentes, duerme profundamente. La
aniquilación de cada una de esas entidades infrahumanas
es indispensable para liberar la esencia. Sólo
emancipando la esencia se consigue su despertar,
entonces deviene su iluminación.
Yo creo que el equivocado sincero, el dormido que sueña
estar despierto, el mitómano que a sí mismo se cree
súper-trascendido, el alucinado que se califica como
iluminado, en verdad puede y suele hacer a la humanidad
muchísimo más daño que aquel que jamás en su vida ha
ingresado a nuestros estudios.
Estamos hablando en un lenguaje muy duro; empero, podéis
estar seguro querido lector que muchos dormidos,
alucinados, al leer estas líneas en vez de detenerse un
momento para reflexionar, corregir y rectificar,
buscarán sólo una forma de apropiarse de mis palabras
con el evidente propósito de documentar sus locuras.
El peor género de locura resulta de la combinación de la
Mitomanía con las alucinaciones. Esta clase de sujetos
al estudiar este capítulo le acomodan a otros mis
palabras y piensan de sí mismo que ya disolvieron el
Ego, aunque lo tengan más robusto que un gorila.
En nuestro querido Movimiento Gnóstico hemos podido ver
cosas muy feas; resulta espantoso ver a los mitómanos, a
los dormidos alucinados profetizando locuras,
calumniando al prójimo, calificando a otros de magos
negros, etc.
De aquí salen a fundar nuevas escuelas
pseudo-esotéricas, brillan como luces fatuas y terminan
por apagarse, confundiendo y dejando en la mayor
desorientación a sus seguidores, que establecen el yo
pseudo-esoterista dentro de su psiquis al igual que la
Recurrencia.