Estados y
Eventos
La vida
En el
terreno de la vida práctica descubrimos siempre
contrastes que asombran. Gentes adineradas con magnífica
residencia y muchas amistades a veces sufren
espantosamente... Humildes proletarios de pico y pala o
personas de la clase media suelen vivir a veces en
completa felicidad. Muchos archimillonarios sufren de
impotencia sexual y ricas matronas lloran amargamente la
infidelidad del marido... Los ricos de la tierra parecen
buitres entre jaulas de oro, por estos tiempos no pueden
vivir sin “guardaespaldas”... Los hombres de estado
arrastran cadenas, nunca están libres, andan por
doquiera rodeados de gente armada hasta los dientes...
Estudiemos esta situación más detenidamente. Necesitamos
saber qué es la vida. Cada cual es libre de opinar como
quiera...
Digan lo que digan ciertamente nadie sabe nada, la vida
resulta un problema que ninguno entiende...
Cuando las gentes desean contarnos gratuitamente la
historia de su vida citan acontecimientos, nombres y
apellidos, fechas, etc., y sienten satisfacción al hacer
sus relatos... Esas pobres gentes ignoran que sus
relatos están incompletos porque eventos, nombres y
fechas son tan sólo el aspecto externo de la película,
falta el aspecto interno...
Es urgente conocer “estados de conciencia”, a cada
evento le corresponde tal o cual estado anímico. Los
estados son interiores y los eventos son exteriores, los
acontecimientos externos no son todo...
Entiéndase por estados interiores las buenas o malas
disposiciones, las preocupaciones, la depresión, la
superstición, el temor, la sospecha, la misericordia, la
auto-consideración; estados de sentirse feliz, estados
de gozo, etc., etc., etc.
Incuestionablemente, los estados interiores pueden
corresponderse exactamente con los acontecimientos
exteriores, o ser originados por éstos, o no tener
relación alguna con los mismos...
En todo caso estados y eventos son diferentes. No
siempre los sucesos se corresponden exactamente con
estados afines.
El estado interior de un evento agradable podría no
corresponderse con el mismo. El estado interior de un
evento desagradable podría no corresponderse con el
mismo.
Acontecimientos aguardados durante mucho tiempo, cuando
vinieron sentimos que faltaba algo... Ciertamente
faltaba el correspondiente estado interior que debía
combinarse con el acontecimiento exterior...
Muchas veces el acontecimiento que no se esperaba viene
a ser el que mejores momentos nos ha proporcionado...
El estado interior
Combinar
estados interiores con acontecimientos exteriores en
forma correcta es saber vivir inteligentemente...
Cualquier evento inteligentemente vivenciado exige su
correspondiente estado específico. Empero,
desafortunadamente, las gentes cuando revisan su vida
piensan que ésta en sí misma está constituida
exclusivamente por eventos exteriores.
¡Pobres gentes!, piensan que si tal o cual
acontecimiento no les hubiese sucedido su vida habría
sido mejor... Suponen que la suerte les salió al
encuentro y que perdieron la oportunidad de ser
felices... Lamentan lo perdido, lloran lo que
despreciaron, gimen recordando los viejos tropiezos y
calamidades...
No quieren darse cuenta las gentes que vegetar no es
vivir, y que la capacidad para existir conscientemente
depende exclusivamente de la calidad de los estados
interiores del alma...
No importa ciertamente cuán hermosos sean los
acontecimientos externos de la vida si no nos
encontramos en tales momentos en el estado interior
apropiado, los mejores eventos pueden parecernos
monótonos, cansones o simplemente aburridores...
Alguien aguarda con ansiedad la fiesta de bodas, es un
acontecimiento, más podría suceder que se estuviese tan
preocupado en el momento preciso del evento que
realmente no gustase en ello ningún deleite, y que todo
aquello se tornase tan árido y frío como un protocolo...
La experiencia nos ha enseñado que no todas las personas
que asisten a un banquete o a un baile gozan de
verdad... Nunca falta un aburrido en el mejor de los
festejos y las piezas más deliciosas alegran a unos y
hacen llorar a otros...
Muy raras son las personas que saben combinar
conscientemente el evento externo con el estado interno
apropiado. Es lamentable que las gentes no sepan vivir
conscientemente: lloran cuando deben reír y ríen cuando
deben llorar...
Control es diferente: el sabio puede estar alegre más
nunca jamás lleno de loco frenesí; triste pero nunca
desesperado y abatido... Sereno en medio de la
violencia; abstemio en la orgía; casto entre la lujuria,
etc.
Las personas melancólicas y pesimistas piensan de la
vida lo peor y francamente no desean vivir... Todos los
días vemos gentes que no solamente son infelices sino
que además -y lo que es peor- hacen también amarga la
vida de los demás...
Gentes así no cambiarían ni viviendo diariamente de
fiesta en fiesta; la enfermedad psicológica la llevan en
su interior... Tales personas poseen estados íntimos
definitivamente perversos...
Sin embargo, esos sujetos se auto-califican como justos,
santos, virtuosos, nobles, serviciales, mártires, etc.,
etc. Son gentes que se auto-consideran demasiado;
personas que se quieren mucho a sí mismas... Individuos
que se apiadan mucho de sí mismos y que siempre buscan
escapatorias para eludir sus propias
responsabilidades...
Personas así están acostumbradas a las emociones
inferiores, y es ostensible que por tal motivo crean
diariamente elementos psíquicos infrahumanos.
Los eventos desgraciados, reveses de fortuna, miseria,
deudas, problemas, etc., son exclusividad de aquellas
personas que no saben vivir...
Cualquiera puede formarse una rica cultura intelectual,
más son muy pocas las personas que han aprendido a vivir
rectamente...
Cuando uno quiere separar los eventos exteriores de los
estados interiores de la conciencia demuestra
concretamente su incapacidad para existir dignamente.
Quienes aprenden a combinar conscientemente eventos
exteriores y estados interiores marchan por el camino
del éxito...
Estados equivocados
Incuestionablemente, en la rigurosa observación del Mi
Mismo, resulta siempre impostergable e inaplazable hacer
una completa diferenciación lógica en relación con los
acontecimientos exteriores de la vida práctica y los
estados íntimos de la conciencia.
Necesitamos con urgencia saber dónde estamos situados en
un momento dado, tanto en relación con el estado íntimo
de la conciencia como en la naturaleza específica del
acontecimiento exterior que nos está sucediendo.
La vida en sí misma es una serie de acontecimientos que
se procesan a través del tiempo y del espacio...
Alguien dijo: ”La vida es una cadena de martirios que
lleva el hombre enredada en el Alma...”.
Cada cual es muy libre de pensar como quiera; yo creo
que a los efímeros placeres de un instante fugaz le
suceden siempre el desencanto y la amargura...
Cada acontecimiento tiene su sabor característico
especial, y los estados interiores son asimismo de
distinta clase; esto es incontrovertible, irrefutable...
Ciertamente, el trabajo interior sobre sí mismo se
refiere en forma enfática a los diversos estados
psicológicos de la conciencia...
Nadie podría negar que en nuestro interior cargamos con
muchos errores y que existen estados equivocados...
Si de verdad queremos cambiar realmente necesitamos con
urgencia máxima e inaplazable modificar radicalmente
esos estados equivocados de la conciencia...
La modificación absoluta de los estados equivocados
origina transformaciones completas en el terreno de la
vida práctica... Cuando uno trabaja seriamente sobre los
estados equivocados, obviamente, los sucesos
desagradables de la vida ya no pueden herirle tan
fácilmente...
Estamos diciendo algo que sólo es posible comprenderlo
vivenciándolo, sintiéndolo realmente en el terreno mismo
de los hechos...
Quien no trabaja sobre sí mismo es siempre víctima de
las circunstancias; es como mísero leño entre las aguas
tormentosas del océano...
Los acontecimientos cambian incesantemente en sus
múltiples combinaciones; vienen uno tras otro en
oleadas, son influencias... Ciertamente existen buenos y
malos acontecimientos; algunos eventos serán mejores o
peores que otros...
Modificar ciertos eventos es posible. Alterar
resultados, modificar situaciones, etc., está
ciertamente dentro del número de las posibilidades.
Empero, existen situaciones de hecho que de verdad no
pueden ser alteradas; en estos últimos casos deben
aceptarse conscientemente, aunque algunas resulten muy
peligrosas y hasta dolorosas...
Incuestionablemente, el dolor desaparece cuando no nos
identificamos con el problema que se ha presentado...
Debemos considerar la vida como una serie sucesiva de
estados interiores; una historia auténtica de nuestra
vida en particular está formada por todos esos
estados... Al revisar la totalidad de nuestra propia
existencia podemos verificar, por sí mismos, en forma
directa, que muchas situaciones desagradables fueron
posibles gracias a estados interiores equivocados...
Alejandro Magno, aunque siempre fue temperante por
naturaleza, se entregó por orgullo a los excesos que le
produjeron la muerte...
Francisco I murió a causa de un sucio y abominable
adulterio, que muy bien recuerda la historia todavía...
Cuando Marat fue asesinado por una monja perversa se
moría de soberbia y de envidia, se creía a sí mismo
absolutamente justo...
Las damas del Parque de los Ciervos incuestionablemente
acabaron totalmente la vitalidad del espantoso
fornicario llamado Luis XV.
Muchas son las gentes que mueren por ambición, ira o
celos, esto lo saben muy bien los psicólogos...
En cuanto nuestra voluntad se confirma irrevocablemente
en una tendencia absurda nos convertimos en candidatos
para el panteón o cementerio...
Otelo, debido a los celos, se convirtió en asesino, y la
cárcel está llena de equivocados sinceros...
Sucesos personales
Plena
Auto-observación íntima del Mi Mismo resulta inaplazable
cuando se trata de descubrir estados psicológicos
equivocados.
Incuestionablemente, los estados interiores equivocados
pueden ser corregidos mediante procedimientos correctos.
Como quiera que la vida interior es el imán que atrae
los eventos exteriores, necesitamos con urgencia máxima
inaplazable eliminar de nuestra psiquis los estados
psicológicos erróneos.
Corregir estados psicológicos equivocados es
indispensable cuando se quiera alterar fundamentalmente
la naturaleza de ciertos eventos indeseables.
Alterar nuestra relación con determinados eventos es
posible si eliminamos de nuestro interior ciertos
estados psicológicos absurdos.
Situaciones exteriores destructivas podrían convertirse
en inofensivas y hasta constructivas mediante la
inteligente corrección de los estados interiores
erróneos.
Uno puede cambiar la naturaleza de los eventos
desagradables que nos ocurren cuando se purifica
íntimamente.
Quien jamás corrige los estados psicológicos absurdos,
creyéndose muy fuerte, se convierte en víctima de las
circunstancias.
Poner orden en nuestra desordenada casa interior es
vital cuando se desea cambiar el curso de una
desgraciada existencia.
Las gentes se quejan de todo, sufren, lloran, protestan,
quisieran cambiar de vida, salir del infortunio en que
se encuentran; desafortunadamente no trabajan sobre si
mismas. No quieren darse cuenta las gentes que la vida
interior atrae circunstancias exteriores, y que si éstas
son dolorosas se debe a los estados interiores absurdos.
Lo exterior es tan sólo el reflejo de lo interior, quien
cambia interiormente origina un nuevo orden de cosas.
Los eventos exteriores jamás serían tan importantes como
el modo de reaccionar ante los mismos. ¿Permanecisteis
sereno ante el insultador? ¿Recibisteis con agrado las
manifestaciones desagradables de vuestros semejantes?
¿De qué manera reaccionasteis ante la infidelidad del
ser amado? ¿Te dejaste llevar por el veneno de los
celos? ¿Mataste? ¿Estáis en la cárcel?
Los hospitales, los cementerios o panteones, las
cárceles, están llenas de sinceros equivocados que
reaccionaron en forma absurda ante los eventos
exteriores.
La mejor arma que un hombre puede usar en la vida es un
estado psicológico correcto. Uno puede desarmar fieras y
desenmascarar traidores mediante estados interiores
apropiados.
Los estados interiores equivocados nos convierten en
víctimas indefensas de la perversidad humana.
Aprended a enfrentaros ante los sucesos más
desagradables de la vida práctica con una actitud
interior apropiada...
No os identifiquéis con ningún acontecimiento; recordad
que todo pasa; aprended a ver la vida como una película
y recibiréis los beneficios...
No olvidéis que acontecimientos sin ningún valor podrían
llevaros a la desgracia si no elimináis de vuestra
Psiquis los estados interiores equivocados.
Cada evento exterior necesita incuestionablemente del
billete apropiado; es decir, del estado psicológico
preciso.